Dídimo
de Alejandría (s. I a. C.) fue un gramático prolífico a menudo
criticado por el escaso rigor de su trabajo. Se trata, sin embargo, de
una figura clave de la Filología Clásica, ya que sus fragmentos suelen
informar sobre la labor de los alejandrinos. Por eso, una buena edición
de sus fragmentos resulta imprescindible. Esa tarea ha sido iniciada por Braswell (2013)Braswell, Br. K. (2013) Didymus
of Alexandria. Commentary on Pindar: Edited and Translated with
Introduction, Explanatory Notes, and a Critical Catalogue of Didymos’
Works. Schweizerische Beiträge zur Altertumswissenschaft, Bd. 41, Basilea: Schwabe Verlag.
para el caso de los fragmentos que aluden a Píndaro. Pues bien,
siguiendo esa estela, Federica Benuzzi se encarga en este volumen de los
fragmentos referidos a la exégesis de comedia.
La Introducción (pp. 1-8) es breve, pero acertada, ya que la autora explica bien cómo encaja el trabajo de Dídimo con los intereses retóricos de las élites urbanas de su tiempo. Además, Benuzzi muestra una óptima comprensión de la escoliografía aristofánica como producto editorial de la Filología Bizantina y señala que es necesario reeditar el material didimeo sobre comedia en aras de recuperar el espíritu de la anotación, ya que los editores de la última edición de los escolios de Aristófanes introducen mutilaciones demasiado severas en las notas.
El catálogo de los
fragmentos didimeos ocupa la práctica totalidad del volumen (pp. 9-319).
Se trata de setenta y dos fragmentos de extensión variable que,
siguiendo la numeración de Coward y Prodi (2020)Coward,
Th. R. P. y Prodi, E. E. (2020) «A Checklist of the Testimonia and
Fragments of Didymus», en Coward, Th. R. P. y Prodi, E. E. (eds.), Didymus and Graeco-Roman Learning (BICS 63, 2), Londres: Oxford University Press.
,
van desde el F 208 hasta el F º279. Casi todos los textos se
corresponden con escolios de Aristófanes, aunque no falta algún ejemplo
proveniente de Ateneo (FF. 272, º279a-b), de algunos papiros (FF. º275,
276, 277) y del Et. Gud. (FF 208, º278a-b). La estructura del
catálogo sigue el siguiente esquema: a) designación del fragmento y sus
fuentes manuscritas; b) texto -generalmente un escolio- reconstruido
según los testimonios que ofrecen los diversos Mss.; c) aparato crítico;
d) traducción del texto; e) comentario con una contextualización
general, primero, y un comentario analítico del contenido a partir de
diversos lemmata, después.
El libro concluye con la Bibliografía (pp. 320-347), dividida en tres secciones: Ediciones (pp. 320-326), Obras de referencia (pp. 326-327) y Literatura (pp. 327-347). Además, el libro contiene un Index fontium (pp. 349-350), un Index locorum (pp. 351-370), un Index verborum (pp. 371-372) y un Index rerum (pp. 373-375), todos elaborados por G. Gerthoux.
El foco está puesto siempre en la exégesis de Dídimo, pero los comentarios aluden a todas las cuestiones relevantes que aparecen en las notas. Aunque se aprecia cierta tendencia a sobredimensionar las aportaciones didimeas, los juicios de la autora, que conoce bien el material sobre el que trabaja, resultan razonables. Hay que destacar también la fuerte impronta hipotética que planea casi siempre sobre el texto, si bien esto es casi inevitable, ya que en la mayoría de las ocasiones Benuzzi tiene que juzgar la aportación de Dídimo a partir de una evidencia escasa. Es de agradecer que la mayoría de los textos que se mencionan hayan sido transcritos en el cuerpo del texto o en las notas.
Las erratas en el cuerpo del texto son inusuales y no merece la pena detenerse en ellas. El caso más llamativo aparece en la p. 63, donde la primera traducción debería ubicarse en la nota 190 de la p. 64. Las erratas tienen mayor presencia en el aparato de referencias y en la bibliografía. Las referencias bibliográficas son abundantes y eruditas, pero a veces hay inconsistencias entre la cita de una referencia en el texto y su aparición en la bibliografía; por ejemplo, Invernizzi (1794) (p. 34, n. 106) aparece en la bibliografía como Invernizzi (1793); Jones (2015) (p. 72), aparece como Jones (2013); hay más ejemplos. De hecho, es habitual que referencias que en la bibliografía se consignan con letras (a, b, c) para distinguir diversas publicaciones de un mismo año no respeten esa designación en el cuerpo del texto; ejemplos: Dindorf 1835 (p. 34, n. 106) = Dindorf (1835a) en la bibliografía; Pagani 2020 (p. 36, n. 114) = Pagani (2020a); hay más ejemplos. En algunos casos las referencias que se citan no aparecen en la bibliografía; ejemplos: Sommerstein (1983), Lenz (2014) (p. 34, n. 105); Van Leeuwen (1893), Henderson (1998), Biles y Olson (2015) (p. 34, n. 106); Olson (2015) (p. 56); Olson (1998) (p. 63); Barker (2004) (p. 85, n. 242); Wackernagel (1876), Valente (2015) (p. 92, con n. 267); Hellmann (2015) (p. 92, n. 271), etc.
En definitiva, Dídimo es un gramático importante para la Historia de la Filología Clásica, de modo que una edición actualizada de sus fragmentos es necesaria. La edición comentada de los fragmentos referidos a comedia de Benuzzi es de alto valor, ya que analiza con rigor todos los aspectos implícitos en cada comentario. No existe un catálogo que se asemeje a este, por lo que será un trabajo de referencia en su campo durante muchos años. Con todo, sería conveniente una revisión del rico aparato referencial, muy completo en lo referente a la ecdótica aristofánica, para consignar todas las referencias de la manera adecuada.