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					<subject>Rese&#xf1;as</subject>
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		<p>El libro que rese&#xf1;amos es fruto de la tesis doctoral de la autora, defendida en la Universidad de Salamanca bajo la direcci&#xf3;n de Jos&#xe9; Antonio Fern&#xe1;ndez Delgado y Luigi Battezzato. En &#xe9;l se ofrece un exhaustivo estudio de las caracter&#xed;sticas formales de las casi 600 <italic>gn&#xf4;mai</italic>
			<xref ref-type="fn" rid="fn-1-1418">
				<sup>1</sup>
			</xref> que la autora identifica en las tragedias de Eur&#xed;pides conservadas completas (queda excluido <italic>Reso</italic>, por las dudas que suscita su autor&#xed;a, y tambi&#xe9;n <italic>C&#xed;clope</italic>, por ser drama sat&#xed;rico). Como bien se&#xf1;ala la autora en el cap&#xed;tulo introductorio, el tema que se aborda no se hab&#xed;a estudiado de forma global y exhaustiva en las obras del m&#xe1;s joven de los tres grandes tr&#xe1;gicos, a pesar de la abundante y significativa presencia de <italic>gn&#xf4;mai</italic> en sus tragedias y de que ya desde la propia Antig&#xfc;edad Eur&#xed;pides hab&#xed;a sido catalogado con la etiqueta de &#xab;poeta sentencioso&#xbb; y los eruditos antiguos, como han hecho tambi&#xe9;n los modernos, hab&#xed;an puesto en duda la pertinencia de las sentencias que dicen sus personajes en el contexto en que las dicen.</p>
		<p>Para la elaboraci&#xf3;n de su estudio, la autora ha llevado a cabo un gran esfuerzo de documentaci&#xf3;n y ha consultado una abundant&#xed;sima bibliograf&#xed;a que, bien utilizada, le ha permitido fundamentar su trabajo sobre firmes bases te&#xf3;ricas y luego desarrollar adecuadamente los diversos aspectos que ha tratado en su estudio formal de las <italic>gn&#xf4;mai</italic> utilizadas en las tragedias de Eur&#xed;pides. Como complemento a la complet&#xed;sima bibliograf&#xed;a catalogada por la autora, a&#xf1;adimos el extens&#xed;simo (y excelente) libro coordinado por Emanuele Lelli, <italic>Proverbi, sentenze e massime di saggezza in Grecia e a Roma</italic>, Florencia-Mil&#xe1;n 2021 (que hubiera sido &#xfa;til para la primera parte del libro, especialmente para lo tratado en pp. 44-49).</p>
		<p>El n&#xfa;cleo central del libro est&#xe1; constituido por los cap&#xed;tulos IV-VI (pp. 123-340), en los que se realiza un an&#xe1;lisis exhaustivo de los rasgos formales de las <italic>gn&#xf4;mai</italic>, destac&#xe1;ndose aquellos que son especialmente frecuentes o significativos en las sentencias de Eur&#xed;pides. En el cap&#xed;tulo IV se estudian sobre todo los tipos de enunciado: <italic>gn&#xf4;mai</italic> enunciativas o can&#xf3;nicas, exclamativas, interrogativas, directivas o prescriptivas, con enunciado extendido, <italic>gn&#xf4;mai</italic> el&#xed;pticas o dependientes del contexto (aquellas en las que no se indican expl&#xed;citamente todos los datos, porque se pueden deducir del contexto del di&#xe1;logo dram&#xe1;tico). El cap&#xed;tulo V est&#xe1; dedicado a los &#xab;indicios gn&#xf3;micos lexicales&#xbb;, cuya presencia puede caracterizar una sentencia: cuantificadores, adverbios temporales generalizadores, t&#xe9;rminos axiol&#xf3;gicos y generalizadores, t&#xe9;rminos que delimitan el &#xe1;mbito al que se aplica la <italic>gn&#xf3;me</italic>, etc. Finalmente, el cap&#xed;tulo VI se ocupa de analizar los &#xab;indicios gn&#xf3;micos morfosint&#xe1;cticos&#xbb;: estructuras oracionales empleadas, tiempos, personas y modos verbales, nexos, etc. En esos tres cap&#xed;tulos la autora lleva a cabo un estudio minucioso de los rasgos formales que aparecen en las <italic>gn&#xf4;mai</italic>, ilustrando cada uno de ellos con ejemplos bien seleccionados y analizados. Pero el estudio no se limita exclusivamente al aspecto formal, ya que se hacen igualmente consideraciones sobre la funci&#xf3;n de las sentencias en el contexto en que se emplean y en el conjunto de la obra, y consideraciones sobre los personajes que las dicen y c&#xf3;mo contribuyen las sentencias a su caracterizaci&#xf3;n. Estos aspectos no estrictamente formales son sin duda importantes en un estudio como el que comentamos, como bien indica la autora, y tal vez hubieran merecido una mayor atenci&#xf3;n y desarrollo, aunque, insisto, son aspectos cuyo tratamiento no se ha dejado de lado en un libro que se centra sobre todo en aspectos formales.</p>
		<p>La primera parte del volumen (cap&#xed;tulos 0-III, pp. 19-121) est&#xe1; dedicada a establecer las bases te&#xf3;ricas de la discusi&#xf3;n. En la Introducci&#xf3;n (pp. 19-29) la autora expone el enfoque desde el que va a abordar el tema (tiene en cuenta cuestiones contextuales, literarias, ling&#xfc;&#xed;sticas y pragm&#xe1;ticas) y desarrolla un completo y muy documentado &#xab;estado de la cuesti&#xf3;n&#xbb; relativo a los estudios sobre la <italic>gn&#xf3;me</italic> y su uso en g&#xe9;neros y autores concretos, prestando atenci&#xf3;n especial a los trabajos sobre tragedia y en particular a los dedicados a Eur&#xed;pides.</p>
		<p>Los cap&#xed;tulos I-III abordan cuestiones fundamentales, complejas y muy discutidas. El primer apartado (pp. 31-49) comienza, muy adecuadamente, con la definici&#xf3;n de <italic>gn&#xf3;me</italic>, un problema esencial pero nada f&#xe1;cil de resolver; sigue el estudio de los textos griegos m&#xe1;s antiguos en los que el t&#xe9;rmino <italic>gn&#xf3;me</italic> aparece empleado con el sentido de &#xab;sentencia&#xbb;, con el fin de precisar qu&#xe9; entend&#xed;an los griegos cuando utilizaban esa palabra. </p>
		<p>Para la autora una <italic>gn&#xf3;me</italic> es (p. 31) &#xab;un enunciado breve de sabidur&#xed;a universal sin una forma fija sobre la naturaleza humana, la relaci&#xf3;n entre los mortales y los dioses o sobre verdades subjetivas en relaci&#xf3;n a c&#xf3;mo son o c&#xf3;mo deber&#xed;an ser las cosas para llevar una vida recta&#xbb;<xref ref-type="fn" rid="fn-2-1418">
				<sup>2</sup>
			</xref>. As&#xed; pues, en la definici&#xf3;n se recogen tanto los rasgos de contenido como los rasgos formales (&#xab;enunciado breve&#xbb;, &#xab;sin una forma fija&#xbb;) que, en opini&#xf3;n de la autora, caracterizan una sentencia y la diferencian de otras formas de expresi&#xf3;n sapiencial, como los proverbios (que son enunciados breves que s&#xed; tienen una forma m&#xe1;s o menos fija). Por lo que respecta a los rasgos de contenido que, de acuerdo con la definici&#xf3;n propuesta, permiten identificar una <italic>gn&#xf3;me</italic>, me planteo la pregunta de si todas las sentencias entran en los tres &#xe1;mbitos que se se&#xf1;alan (&#xab;la naturaleza humana, la relaci&#xf3;n entre los mortales y los dioses o sobre verdades subjetivas en relaci&#xf3;n a c&#xf3;mo son o c&#xf3;mo deber&#xed;an ser las cosas para llevar una vida recta&#xbb;). Es posible que la mayor&#xed;a de ellas s&#xed;, pero, por ejemplo, &#xbf;en cu&#xe1;l de esas categor&#xed;as entrar&#xed;a la sentencia &#xab;lo mejor es el agua&#xbb;? M&#xe1;s dudas me plantean otras caracter&#xed;sticas de contenido que en otros lugares la autora considera definitorias de la <italic>gn&#xf3;me</italic>. As&#xed;, en la p. 148 se lee lo siguiente: &#xab;El car&#xe1;cter de las proposiciones gn&#xf3;micas como tesoros de sabidur&#xed;a popular cuya funci&#xf3;n es la de regular la conducta humana seg&#xfa;n las costumbres morales tradicionales, hace habitual el uso de &#x3b3;&#x3bd;&#x1ff6;&#x3bc;&#x3b1;&#x3b9; paren&#xe9;ticas que aconsejen o proh&#xed;ban al respecto&#xbb;. Pero &#xbf;acaso las <italic>gn&#xf4;mai</italic> son siempre &#xab;tesoros de sabidur&#xed;a popular&#xbb; y todas las <italic>gn&#xf4;mai</italic> que encontramos en Eur&#xed;pides o en cualquier otro autor reproducen la &#xab;sabidur&#xed;a popular&#xbb;? Podr&#xed;a discutirse en el caso de los refranes, pero en el caso de las sentencias a m&#xed; me parece evidente que no es as&#xed;. De la misma manera, tampoco creo que se pueda decir que la funci&#xf3;n de las <italic>gn&#xf4;mai</italic> sea la de &#xab;regular la conducta humana seg&#xfa;n las costumbres morales tradicionales&#xbb; (la idea se repite en p. 341). De ser as&#xed;, cualquier proposici&#xf3;n que expresara un pensamiento que no se atuviera a las &#xab;costumbres morales tradicionales&#xbb;, a los valores compartidos por un colectivo espec&#xed;fico (como se dice en p. 341), no ser&#xed;a una <italic>gn&#xf3;me</italic>. Dicho con un ejemplo: &#xab;la mujer es un gran mal&#xbb; (E., <italic>Hipp.</italic> 627) es una <italic>gn&#xf3;me</italic>, pero, siguiendo el criterio que estamos comentando, si alg&#xfa;n personaje de Eur&#xed;pides hubiera dicho &#xab;la mujer es el mayor bien sobre la tierra&#xbb;, esa frase no deber&#xed;a ser considerada sentencia (por no atenerse a las &#xab;costumbres morales tradicionales&#xbb;), como tampoco &#xab;el hombre es la medida de todas las cosas&#xbb; o &#xab;lo m&#xe1;s hermoso es aquello que uno ama&#xbb; (pero s&#xed; ser&#xed;a sentencia &#xab;lo mejor para el hombre mortal es tener salud&#xbb;). Desde luego, esos dos aspectos (las <italic>gn&#xf4;mai</italic> como tesoros de sabidur&#xed;a popular y el criterio de que pretenden regular la conducta humana seg&#xfa;n las costumbres morales tradicionales) no aparecen en las definiciones de <italic>gn&#xf3;me</italic> que encontramos en los autores antiguos y creo que tampoco es habitual en los estudios modernos. Arist&#xf3;teles, cuando define la <italic>gn&#xf3;me</italic> (<italic>Rh.</italic> II 1394a), se&#xf1;ala dos caracter&#xed;sticas esenciales, que reaparecen tambi&#xe9;n en los estudiosos posteriores, desde los gram&#xe1;ticos y r&#xe9;tores griegos y latinos (Theo, <italic>Prog.</italic> 96.24-97.2 Spengel; Hermog., <italic>Prog.</italic> 8 Rabe; Aphthon., <italic>Prog.</italic> 7 Rabe; Quint., <italic>Inst.</italic> 8.5.3, etc.) hasta los estudiosos modernos: 1) el valor general del contenido y su dimensi&#xf3;n &#xe9;tica; 2) el objetivo de regular el comportamiento moral y social del hombre, con un car&#xe1;cter pr&#xe1;ctico, es decir, con la vista puesta en la acci&#xf3;n. Pero no se establece como criterio necesario el seguir la moral tradicional. De hecho, en la <italic>Ret&#xf3;rica a Alejandro</italic> (11.2) se dice expresamente que una <italic>gn&#xf3;me</italic> es &#xab;la exposici&#xf3;n concentrada de una <italic>opini&#xf3;n propia</italic> (&#x3b4;&#x1f79;&#x3b3;&#x3bc;&#x3b1;&#x3c4;&#x3bf;&#x3c2; &#x1f30;&#x3b4;&#x1f77;&#x3bf;&#x3c5;) sobre el conjunto de los hechos&#xbb; (sigo la propia traducci&#xf3;n de la autora, p. 82), y esa opini&#xf3;n propia &#xab;puede corresponder o no con la opini&#xf3;n general&#xbb;, como dice la autora en p. 84. Y en pp. 87-88 a&#xf1;ade que &#xab;seg&#xfa;n Arist&#xf3;teles el contenido de una &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7; no tiene por qu&#xe9; estar aceptada [<italic>sic</italic>] ni ser <italic>communis opinio</italic>&#xbb;, y cita a continuaci&#xf3;n un pasaje de Eur&#xed;pides (<italic>Suppl.</italic> 195-199) en el que se enlazan dos sentencias &#xab;una de ellas en l&#xed;nea con la opini&#xf3;n esperable, la segunda, dif&#xed;cilmente aceptable por los receptores&#xbb; (por no responder a lo que habitualmente establece la moral tradicional, y aun as&#xed; la autora la considera sentencia).</p>
		<p>El problema de definir qu&#xe9; es una <italic>gn&#xf3;me</italic> se estudia de manera detallada en el cap&#xed;tulo III (pp. 77-121). La autora comienza analizando con mucho pormenor y acierto las definiciones y la identificaci&#xf3;n de los rasgos caracter&#xed;sticos, formales y funcionales, que apuntaron los estudiosos antiguos, desde la <italic>Ret&#xf3;rica a Alejandro</italic> atribuida a Anax&#xed;menes y la <italic>Ret&#xf3;rica</italic> de Arist&#xf3;teles hasta los autores de <italic>progymn&#xe1;smata</italic> (Te&#xf3;n, Pseudo-Herm&#xf3;genes, Aftonio, Nicol&#xe1;s de Mira). A continuaci&#xf3;n, lleva a cabo un buen an&#xe1;lisis cr&#xed;tico de las aportaciones de los estudios modernos sobre las sentencias en la literatura griega y, en general, sobre las &#xab;expresiones breves de sabidur&#xed;a&#xbb;. Y as&#xed;, entre las caracter&#xed;sticas se&#xf1;aladas por los antiguos y las aportaciones de los estudiosos modernos, la autora intenta proveerse de una serie de caracter&#xed;sticas que te&#xf3;ricamente permiten identificar las <italic>gn&#xf4;mai</italic> en un texto y diferenciarlas de otras formas de expresi&#xf3;n con las que comparen afinidades.</p>
		<p>En ese sentido, el estudio sobre las propuestas de definici&#xf3;n e identificaci&#xf3;n de los rasgos caracter&#xed;sticos de las sentencias incluye, naturalmente, una discusi&#xf3;n sobre el interminable debate terminol&#xf3;gico que ha suscitado la clasificaci&#xf3;n de las &#xab;proposiciones sapienciales&#xbb; entre ling&#xfc;istas, frase&#xf3;logos y paremi&#xf3;logos, en lo que se refiere tanto a la Antig&#xfc;edad cl&#xe1;sica como a las lenguas modernas. En lo que afecta al mundo antiguo, la discusi&#xf3;n se centra sobre todo (pp. 110-117) en el uso que los fil&#xf3;logos cl&#xe1;sicos han hecho de los t&#xe9;rminos antiguos &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1; y &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7; y de sus traducciones a las lenguas modernas (<italic>proverb, saying</italic>, paremia, etc.). La autora lleva a cabo un exhaustivo repaso cr&#xed;tico del empleo, con frecuencia confuso y poco preciso, de esa terminolog&#xed;a por parte de estudiosos anteriores, y, bas&#xe1;ndose en las definiciones de los antiguos y en los estudios recientes de Most, Fern&#xe1;ndez Garrido, L&#xf3;pez Gra&#xf1;a, Cuny, Tennant, etc., establece un conjunto de rasgos (sobre todo formales) &#xab;que permiten al lector identificar una proposici&#xf3;n como &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;&#xbb; (p. 121) y en los que apoya su selecci&#xf3;n de <italic>gn&#xf4;mai</italic> en las tragedias de Eur&#xed;pides.</p>
		<p>A mi entender, dos son los principales problemas de la propuesta de la Dra. Bosc&#xe0;. 1) En primer lugar, en su exposici&#xf3;n de los rasgos de contenido que caracterizan una <italic>gn&#xf3;me</italic> y la diferencian de otras formas de expresi&#xf3;n an&#xe1;logas, a veces cae tambi&#xe9;n en la imprecisi&#xf3;n y falta de coherencia que aprecia en estudios anteriores. 2) En segundo lugar, casi todos los rasgos formales que utiliza para identificar las <italic>gn&#xf4;mai</italic> est&#xe1;n presentes tambi&#xe9;n en las <italic>paroim&#xed;ai</italic>, de manera que me parece discutible que su presencia en una sentencia &#xab;permita al lector identificar una proposici&#xf3;n como &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;&#xbb;, dado que tambi&#xe9;n pudiera tratarse al menos de una <italic>paroim&#xed;a</italic>.</p>
		<p>1) Por lo que respecta al primer punto, para la autora (p. 114) la diferencia esencial entre <italic>gn&#xf4;mai</italic> y <italic>paroim&#xed;ai</italic> es que &#xab;por una parte, mientras las &#x3b3;&#x3bd;&#x1ff6;&#x3bc;&#x3b1;&#x3b9; son denotativas, las &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1;&#x3b9; son connotativas y, por otra, mientras las primeras expresan un valor general, las segundas tienen un sentido traslaticio&#xbb;. En esta afirmaci&#xf3;n no termino de entender bien la oposici&#xf3;n que se establece entre el &#xab;valor general&#xbb; de las <italic>gn&#xf4;mai</italic> y el &#xab;sentido traslaticio&#xbb; de las <italic>paroim&#xed;ai</italic>. Son, en mi opini&#xf3;n, par&#xe1;metros diferentes y no incompatibles; por ejemplo, la frase proverbial &#xab;la avaricia rompe el saco&#xbb; tiene sentido traslaticio y su valor es tan general como el de la sentencia &#xab;la avaricia frustra posibles ganancias&#xbb;. Adem&#xe1;s, el car&#xe1;cter denotativo y el sentido traslaticio se se&#xf1;alan como si fueran dos diferentes rasgos caracter&#xed;sticos de las <italic>paroim&#xed;ai</italic>, cuando son, creo, conceptos bastante cercanos. Por otro lado, naturalmente tiene raz&#xf3;n la autora al afirmar que el car&#xe1;cter denotativo de una &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7; puede ser un rasgo diferencial con respecto al car&#xe1;cter connotativo de una &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1;, pero entonces no entiendo por qu&#xe9; en la p. 111 se dice que &#xab;aunque &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7; y &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1; compartan numerosas caracter&#xed;sticas como son la forma breve (en muchas ocasiones metaf&#xf3;ricas [<italic>sic</italic>]), de contenido sapiencial sobre una verdad universal, estas expresiones no tienen una forma que pueda ser equiparable por completo&#xbb;. Aparentemente, la autora est&#xe1; diciendo que entre las caracter&#xed;sticas que comparten &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7; y &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1; se encuentra el posible uso metaf&#xf3;rico, es decir, el valor connotativo y el sentido traslaticio que tres p&#xe1;ginas m&#xe1;s adelante se niegan a la &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;.</p>
		<p>Por cierto, todos cuantos nos dedicamos a este campo de estudios conocemos bien los intrincados problemas que nos plantea la terminolog&#xed;a y los peligros de incurrir en incoherencias en el uso de los t&#xe9;rminos. De esos peligros no se ha salvado la autora (igual que tampoco se ha salvado quien esto escribe). As&#xed;, en pp. 95-96 la autora, comentando un pasaje de Arist&#xf3;teles, traduce varias veces &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1; por &#xab;refr&#xe1;n&#xbb; (en cambio, en p. 96 traduce &#xab;proverbio&#xbb;); no obstante, un refr&#xe1;n, como bien establecen Julia Sevilla y Carlos Crida en trabajos citados por la Dra. Bosc&#xe0;, es un tipo de expresi&#xf3;n fija con rasgos muy marcados, mientras que el concepto griego de &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1; es mucho m&#xe1;s amplio y comprende casi todos los tipos de expresiones fijas; de hecho, creo que traduciendo &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1; por &#xab;refr&#xe1;n&#xbb; la argumentaci&#xf3;n de Arist&#xf3;teles no se entiende bien. Y en ese mismo apartado dedicado a traducir y a comentar (y comentar muy bien) las definiciones antiguas de &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;, este t&#xe9;rmino es vertido indistintamente por &#xab;sentencia&#xbb;, &#xab;m&#xe1;xima&#xbb; y &#xab;<italic>gn&#xf3;me</italic>&#xbb;; dado que la palabra griega es siempre la misma, hubiera sido conveniente mantener siempre la misma traducci&#xf3;n, sobre todo habida cuenta de lo fino que hay que hilar en el uso de la terminolog&#xed;a.</p>
		<p>2) En cuanto al segundo punto, la Dra. Bosc&#xe0; insiste repetidamente en que la existencia de rasgos comunes a <italic>gn&#xf4;mai</italic> y <italic>paroim&#xed;ai</italic> provoca que &#xab;no siempre sea sencillo diferenciar entre esos dos recursos&#xbb;, pero -afirma- &#xab;ello no imposibilita reconocer una &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7; dentro de un texto literario o una colecci&#xf3;n&#xbb; (pp. 116-117). Y para identificar las <italic>gn&#xf4;mai</italic> se sirve, como se apunt&#xf3; m&#xe1;s arriba, de un amplio elenco de rasgos formales (lexicales y morfosint&#xe1;cticos), que se exponen y estudian con pormenor en los cap&#xed;tulos IV-VI. El problema radica, como hemos anticipado, en que buena parte de los rasgos formales que la autora utiliza para identificar una <italic>gn&#xf3;me</italic> pueden encontrarse asimismo en una <italic>paroim&#xed;a</italic>, de manera que no me parece que se pueda decir que la presencia de esos rasgos &#xab;permita al lector identificar una proposici&#xf3;n como &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;&#xbb;, como la autora repite con cierta frecuencia. Vamos a se&#xf1;alar unos pocos ejemplos, de los muchos que se podr&#xed;an indicar, de rasgos formales que en el libro se se&#xf1;alan como caracter&#xed;sticos de la <italic>gn&#xf3;me</italic>, pero se pueden encontrar habitualmente tambi&#xe9;n en las <italic>paroim&#xed;ai</italic>, a pesar de que la autora afirma (p. 117) que &#xab;estos rasgos, por norma general, los encontramos en la &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;, pero no en la &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1;, a excepci&#xf3;n de estilo conciso, repetici&#xf3;n y paralelismos&#xbb;. Si esos rasgos no son exclusivos de la <italic>gn&#xf3;me</italic> frente a otros tipos de &#xab;expresi&#xf3;n universal de sabidur&#xed;a&#xbb;, no puede afirmarse, como hace la autora al inicio del cap&#xed;tulo dedicado a los &#xab;indicios gn&#xf3;micos lexicales&#xbb; (p. 201), que esos indicios son rasgos que &#xab;ayudar&#xe1;n al receptor/lector a identificar una proposici&#xf3;n gn&#xf3;mica&#xbb; y a &#xab;distinguirla de un proverbio o de cualquier otro tipo de expresi&#xf3;n universal de sabidur&#xed;a&#xbb;:</p>
		<list list-type="bullet" id="lst-1-1418">
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				<p>Como indicios l&#xe9;xicos &#xab;que ayudan, todos, a la identificaci&#xf3;n de una &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;&#xbb; se se&#xf1;alan en primer lugar los cuantificadores (pp. 202-222). Pues bien, los tres tipos de cuantificadores que se distinguen se encuentran bien documentados en expresiones universales que tienen car&#xe1;cter connotativo y sentido traslaticio y que, por lo tanto, de acuerdo con los criterios que establece la autora, deben ser calificadas de &#x3c0;&#x3b1;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1;&#x3b9; y no de &#x3b3;&#x3bd;&#x1ff6;&#x3bc;&#x3b1;&#x3b9;: los cuantificadores universales como &#x3c0;&#x1fb6;&#x3c2;/&#x1f05;&#x3c0;&#x3b1;&#x3c2; (&#x3b4;&#x3c1;&#x3c5;&#x1f78;&#x3c2; &#x3c0;&#x3b5;&#x3c3;&#x3bf;&#x1f7b;&#x3c3;&#x3b7;&#x3c2; &#x3c0;&#x1fb6;&#x3c2; &#x1f00;&#x3bd;&#x1f74;&#x3c1; &#x3be;&#x3c5;&#x3bb;&#x3b5;&#x1f7b;&#x3b5;&#x3c4;&#x3b1;&#x3b9; &#xab;de la encina que cae todos hacen le&#xf1;a&#xbb;; &#x3bf;&#x1f50; &#x3c0;&#x3b1;&#x3bd;&#x3c4;&#x1f78;&#x3c2; &#x1f00;&#x3bd;&#x3b4;&#x3c1;&#x1f78;&#x3c2; &#x1f10;&#x3c2; &#x39a;&#x1f79;&#x3c1;&#x3b9;&#x3bd;&#x3b8;&#x3bf;&#x3bd; &#x1f14;&#x3c3;&#x3b8;&#x1fbf; &#x1f41; &#x3c0;&#x3bb;&#x3bf;&#x1fe6;&#x3c2;, &#xab;no est&#xe1; al alcance de todos navegar hacia Corinto&#xbb;), los cuantificadores indefinidos como &#x3c4;&#x3b9;&#x3c2; o &#x3c0;&#x3bf;&#x3bb;&#x1f7b;&#x3c2; (&#x3c0;&#x3bf;&#x3bb;&#x3bb;&#x3bf;&#x1f77; &#x3c4;&#x3bf;&#x3b9; &#x3bd;&#x3b1;&#x3c1;&#x3b8;&#x3b7;&#x3ba;&#x3bf;&#x3c6;&#x1f79;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9;, &#x3c0;&#x3b1;&#x1fe6;&#x3c1;&#x3bf;&#x3b9; &#x3b4;&#x1f73; &#x3c4;&#x3b5; &#x392;&#x1f71;&#x3ba;&#x3c7;&#x3bf;&#x3b9;, &#xab;muchos son los que portan el tirso, pero pocos los bacantes&#xbb;; &#x3bf;&#x1f50;&#x3b4;&#x3b5;&#x1f76;&#x3c2; &#x3c0;&#x3c1;&#x3bf;&#x3c6;&#x1f75;&#x3c4;&#x3b7;&#x3c2; &#x3b4;&#x3b5;&#x3ba;&#x3c4;&#x1f79;&#x3c2; &#x1f10;&#x3c3;&#x3c4;&#x3b9;&#x3bd; &#x1f10;&#x3bd; &#x3c4;&#x1fc7; &#x3c0;&#x3b1;&#x3c4;&#x3c1;&#x1f77;&#x3b4;&#x3b9; &#x3b1;&#x1f50;&#x3c4;&#x3bf;&#x1fe6;, &#xab;nadie es profeta en su tierra&#xbb;) y los cuantificadores numerales cardinales &#x3bc;&#x3c5;&#x3c1;&#x1f77;&#x3bf;&#x3c2;, &#x3b5;&#x1f37;&#x3c2;, &#x3b4;&#x1f7b;&#x3bf; (&#x3bc;&#x1f77;&#x3b1; &#x3c7;&#x3b5;&#x3bb;&#x3b9;&#x3b4;&#x1f7c;&#x3bd; &#x1f14;&#x3b1;&#x3c1; &#x3bf;&#x1f50; &#x3c0;&#x3bf;&#x3b9;&#x3b5;&#x1fd6;, &#xab;una sola golondrina no hace primavera&#xbb;; &#x3bc;&#x1f77;&#x3b1; &#x3bb;&#x1f79;&#x3c7;&#x3bc;&#x3b7; &#x3bf;&#x1f50; &#x3c4;&#x3c1;&#x1f73;&#x3c6;&#x3b5;&#x3b9; &#x3b4;&#x1f7b;&#x3bf; &#x1f10;&#x3c1;&#x3b9;&#x3b8;&#x1f71;&#x3ba;&#x3bf;&#x3c5;&#x3c2;, &#xab;una sola fronda no mantiene dos petirrojos&#xbb;).</p>
			</list-item>
			<list-item>
				<p>Tambi&#xe9;n los adverbios temporales generalizadores (&#x1f00;&#x3b5;&#x1f77;, o&#x1f54;&#x3c0;&#x3bf;&#x3c4;&#x3b5;, &#x3bf;&#x1f50;&#x3b4;&#x1f73;&#x3c0;&#x3bf;&#x3c4;&#x3b5;, etc., pp. 222-225) aparecen en las <italic>paroim&#xed;ai</italic>, igual que en las <italic>gn&#xf4;mai</italic>: &#x1f00;&#x3b5;&#x1f76; &#x3b3;&#x3b5;&#x3c9;&#x3c1;&#x3b3;&#x1f78;&#x3c2; &#x3b5;&#x1f30;&#x3c2; &#x3bd;&#x1f73;&#x3c9;&#x3c4;&#x3b1; &#x3c0;&#x3bb;&#x3bf;&#x1f7b;&#x3c3;&#x3b9;&#x3bf;&#x3c2;, &#xab;el labrador siempre es rico para el a&#xf1;o siguiente&#xbb;; &#x1f00;&#x3b5;&#x1f76; &#x3b3;&#x1f70;&#x3c1; &#x3b5;&#x1f56; &#x3c0;&#x1f77;&#x3c0;&#x3c4;&#x3bf;&#x3c5;&#x3c3;&#x3b9;&#x3bd; &#x3bf;&#x1f31; &#x394;&#x3b9;&#x1f78;&#x3c2; &#x3ba;&#x1f7b;&#x3b2;&#x3bf;&#x3b9;, &#xab;porque siempre caen bien los dados de Zeus&#xbb;, o en castellano &#xab;nunca llueve a gusto de todos&#xbb;.</p>
			</list-item>
			<list-item>
				<p>Asimismo, el empleo de terminolog&#xed;a sobre la valoraci&#xf3;n o axiol&#xf3;gica (presencia de adjetivos como &#x3ba;&#x3b1;&#x3ba;&#x1f79;&#x3c2;, &#x3b4;&#x3b5;&#x3b9;&#x3bd;&#x1f79;&#x3c2;, &#x3c3;&#x3bf;&#x3c6;&#x1f79;&#x3c2;, &#x3ba;&#x3b1;&#x3bb;&#x1f79;&#x3c2;, &#x3b3;&#x3bb;&#x3c5;&#x3ba;&#x1f7b;&#x3c2;, &#x3b1;&#x1f30;&#x3c3;&#x3c7;&#x3c1;&#x1f79;&#x3c2;, etc., pp. 225-231) &#xab;ayudar&#xe1; a la identificaci&#xf3;n de un enunciado como una &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;&#xbb;, pero tampoco servir&#xe1; para distinguir una <italic>gn&#xf3;me</italic> de una <italic>parom&#xed;a</italic>, ya que tambi&#xe9;n se encuentran a menudo en esta: &#x3ba;&#x3b1;&#x3ba;&#x3bf;&#x1fe6; &#x3ba;&#x1f79;&#x3c1;&#x3b1;&#x3ba;&#x3bf;&#x3c2; &#x3ba;&#x3b1;&#x3ba;&#x1f78;&#x3bd; &#x1fa0;&#x1f79;&#x3bd;, &#xab;de mal cuervo mal huevo&#xbb;; &#x3b4;&#x1f76;&#x3c2; &#x3c0;&#x3c1;&#x1f78;&#x3c2; &#x3b1;&#x1f50;&#x3c4;&#x1f78;&#x3bd; &#x3b1;&#x1f30;&#x3c3;&#x3c7;&#x3c1;&#x1f78;&#x3bd; &#x3c0;&#x3c1;&#x3bf;&#x3c3;&#x3ba;&#x3c1;&#x3bf;&#x1f7b;&#x3b5;&#x3b9;&#x3bd; &#x3bb;&#x1f77;&#x3b8;&#x3bf;&#x3bd;, &#xab;es vergonzoso tropezarse dos veces con la misma piedra&#xbb;. </p>
			</list-item>
			<list-item>
				<p>En fin, tampoco es raro encontrar en las <italic>parom&#xed;ai</italic> otros indicios l&#xe9;xicos que en el libro se se&#xf1;alan como rasgos que ayudan al receptor a identificar una <italic>gn&#xf3;me</italic>, como la presencia de verbos que inciden en la universalidad (pp. 241-249), o la indicaci&#xf3;n explicita del colectivo al que hace referencia el enunciado (la raza humana en su conjunto, los varones, las mujeres, los ni&#xf1;os, los ancianos, etc., pp. 260-281).</p>
			</list-item>
			<list-item>
				<p>Por lo que respecta a los indicios morfosint&#xe1;cticos (pp. 291-340), la autora comienza se&#xf1;alando las tres estructuras sint&#xe1;cticas recurrentes que &#xab;hacen a una proposici&#xf3;n identificable como &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7; y constituyen un elemento formal de generalizaci&#xf3;n &#x2026; y marcan, junto con otros rasgos, el car&#xe1;cter impersonal de la &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;. Son estructuras que enfatizan el pancronismo del contenido de estas proposiciones gn&#xf3;micas, es decir, su atemporalidad&#xbb;. Esas tres estructuras son: oraciones atributivas, oraciones directivas o impersonales de obligaci&#xf3;n y oraciones predicativas. Pero con esa clasificaci&#xf3;n casi cualquier proposici&#xf3;n podr&#xed;a ser &#xab;identificable como &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;&#xbb;, porque casi cualquier frase entra dentro de una de esas tres estructuras. En consecuencia, no son esas estructuras sint&#xe1;cticas, sino otros elementos de la frase, de forma y de contenido, los que marcan el car&#xe1;cter generalizador y permiten identificar una <italic>gn&#xf3;me</italic>. Y algo similar cabe decir de los dem&#xe1;s indicios morfosint&#xe1;cticos que se estudian: tiempos y modos verbales, persona y n&#xfa;mero, nexos. </p>
			</list-item>
		</list>
		<p>La autora, lo reitero, es plenamente consciente de que estos rasgos formales que hemos se&#xf1;alado y otros que estudia en su libro no son exclusivos de las <italic>gn&#xf4;mai</italic>. Por ello, creo que deber&#xed;a haber evitado afirmar repetidamente que esos rasgos &#xab;permiten al lector identificar una proposici&#xf3;n como &#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7;&#xbb; y &#xab;distinguirla de un proverbio o de cualquier otro tipo de expresi&#xf3;n universal de sabidur&#xed;a&#xbb;. Son rasgos que se encuentran en las sentencias, que incluso las caracterizan (y su estudio exhaustivo y bien estructurado y desarrollado es un m&#xe9;rito incuestionable del libro), pero no son rasgos identificativos y distintivos de las <italic>gn&#xf4;mai</italic>.</p>
		<p>
			<italic>La</italic> gnome <italic>en Eur&#xed;pides</italic> es, en definitiva, un buen libro, que cumple muy bien su objetivo de tratar de manera rigurosa y exhaustiva un tema importante para un mejor conocimiento de la obra de Eur&#xed;pides (y, m&#xe1;s en general, para un mejor conocimiento de la forma y funci&#xf3;n de un recurso esencial en la literatura y el pensamiento de la Grecia antigua), y que tambi&#xe9;n refleja los complejos problemas que plantea el estudio de los diversos tipos de las llamadas &#xab;expresiones breves de sabidur&#xed;a&#xbb;.</p>
	</body>
	<back>
		<fn-group>
			<title>Notas</title>
			<fn fn-type="other" id="fn-1-1418">
				<label>1</label>
				<p>En las pp. 22 y 123 se dice que el corpus de trabajo est&#xe1; formado por 595 <italic>gn&#xf4;mai</italic>. Sin embargo, en p. 125, en el apartado dedicado a la &#xab;&#x3b3;&#x3bd;&#x1f7d;&#x3bc;&#x3b7; enunciativa o can&#xf3;nica&#xbb;, se indica que &#xab;esta clase de proposiciones gn&#xf3;micas abundan en el corpus euripideo y los ejemplos que podemos citar al respecto pueden ser muchos, <italic>ca.</italic> 595&#xbb;. Este &#xfa;ltimo dato debe de ser err&#xf3;neo. El corpus de 595 sentencias de Eur&#xed;pides se recoge en un ap&#xe9;ndice final (pp. 385-397), donde se ofrece el texto griego (seg&#xfa;n la edici&#xf3;n de Diggle) y la traducci&#xf3;n al castellano. Hemos echado en falta, tanto en ese ap&#xe9;ndice como en los textos que se citan en el cuerpo de la tesis, la consideraci&#xf3;n de las variantes textuales, que no son tenidas en cuenta y que podr&#xed;an modificar alg&#xfa;n dato o la interpretaci&#xf3;n de alguna sentencia.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn-2-1418">
				<label>2</label>
				<p> En mi opini&#xf3;n, al comienzo de la definici&#xf3;n el orden de palabras y la puntuaci&#xf3;n deber&#xed;an modificarse para hacerla m&#xe1;s clara. En particular la secuencia &#xab;sin una forma fija sobre la naturaleza humana&#xbb; resulta chocante en la primera lectura; creo que se entender&#xed;a mejor si &#xab;sin una forma fija&#xbb; se coloca entre comas o se ubica tras &#xab;enunciado breve&#xbb; (pues, al fin y al cabo, son esos los dos rasgos formales que se toman en consideraci&#xf3;n).</p>
			</fn>
		</fn-group>
	</back>
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